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lunes, 15 de diciembre de 2014

Nace la frontera tras el conflicto.

Los mapuches pudieron resistir más de 300 años, gracias a que lograron constituirse rápidamente como un pueblo con experiencia guerrera, sin haber sido bélicos por naturaleza, producto de la resistencia frente al dominio de los incas  y de los nuevos invasores (Carlos Ruiz et al, 2008 cfr, págs. 1-10).  De esta forma, el grupo indígena denominado Mapuche se presenta como un pueblo preparado para el combate y la lucha, delimitando con su oposición las primeras fronteras al sur del Biobío. 
Las fronteras que nacen son útiles y necesarias para demarcar un terreno, territorio o lugar. Pero basado en esto ¿qué tan importantes son y de qué forma nacen?, podemos plantear que las fronteras surgen gracias a la existencia de una distinción cultural entre dos grupos humanos y al choque de los mismos, así, al momento en que estos se encuentran, se crea una frontera.
La confrontación puede ser pacifica, como también bélica. Sergio Villalobos plantea que este choque cultural en una frontera trae como consecuencia una mezcla de culturas, lográndose una vida particular y peculiar en la frontera misma. (1995, p.335).
La frontera del rio Biobío nace tras la prolongación de un conflicto armado entre, por un lado hispano-criollos, y por el otro la contraparte Mapuche.
El desarrollo de este conflicto es clave en la conformación de la frontera, y como consolidación de la misma, se encuentra la tregua de la Guerra de Arauco.
Sergio Villalobos en su capítulo denominado “El declinar de la Guerra de Arauco”, describe como caen las principales ciudades y fuertes al sur del Biobío tras el asedio e insurrecciones mapuches, en no más de cuatro años, señalando que “Una tras otra fueron cayendo las ciudades del sur en una angustia de cuatro años”. (1995, p.119).
Herrera plantea que la frontera nace de antes, en el momento en que se habla de espacios geopolíticos habitados por indígenas, en sectores rurales o apartados, es ahí donde se habla de frontera o de la región de la frontera. (2003, p. 38).
Los autores señalan que la instauración de una frontera es parte de la denominada guerra defensiva, la cual busca someter al pueblo mapuche por medio de la paz tomando como referencia tres puntos fundamentales. El primero de estos era la abolición de la esclavitud, el segundo era la frontera del Biobío, y el tercer punto consistía en posicionar ejércitos en la frontera con el fin de fortalecer defensivamente el territorio en caso de ataques, esta frontera no podía ser traspasada, espeto por religiosos lo cuales tenían como objetivo las misiones. (Parra y Vergara, 2005, p. 3).
Sobre el particular, en chile, y específicamente al sur del Biobío, la destrucción del entorno derivado del conflicto y las batallas afectaba tanto a mapuches como españoles, quienes se mantenían en condiciones precarias. Los mapuches en Osorno sufrían la destrucción de sus campos por consecuencia directa de las batallas, afectando la alimentación de su pueblo, lo que trae como consecuencia una baja de fuerza de los guerreros y hambre en mujeres y niños.
Por su parte, los españoles sufren de hambre y cada vez ven a sus tropas más afectadas con el conflicto. Es así como los españoles y criollos llegaron a  alimentarse de nabos silvestres, después de haber acabado con todo lo posible para comer, incluso perros y gatos, solo algunos caballos se salvaban, con el fin de utilizarlos para la batalla. De esta forma los habitantes de Osorno se encontraban en crisis y con pocas esperanzas de refuerzos para oponer resistencia a los ataque mapuches. (Villalobos, 1995, p. 120).
Tras el asedio de los mapuches y el abandono de los españoles a su suerte, muchos abandonan las ciudades solo con lo indispensable para sobrevivir. En el caso de Valdivia debieron dejar todo abandonado tras la destrucción de la guarnición por parte de los mapuches, dejándolos sin alimento, no queda más alternativa que abandonar todo y viajar a la suerte hacia la frontera, en este viaje a la suerte, los mapuches capturaron muchas mujeres y niños dejándolos vivir con ellos.
Tras el abandono de las ciudades y fuertes, derivado de la poca ayuda y refuerzos militares, la Araucanía queda en manos de los aborígenes y surge un territorio dominado por los nativos que abarcaba desde castros en la isla de Chiloé, hasta la rivera del rio Biobío. Villalobos plantea que se tuvo que olvidar la idea de sometimiento de los mapuches y aceptar la disminución del terreno. (Villalobos, 1995, p 121).
Otro de los problemas que desencadenó la derrota de los fuertes al sur del Biobío fue la falta de un ejército consolidado y preparado para el enfrentamiento, pues hasta ese momento estaban a cargo de un grupo de vecinos con poca guarnición y entrenamiento y con pocas ganas de defender un territorio en el cual es difícil vivir por el clima frio y húmedo. Por esto se crea un ejército consolidado de soldados preparados para el conflicto bélico denominado el Ejército de Arauco. (Villalobos, 1995, p. 122 y 123)
Bengoa plantea que la caída de las ciudades del sur como Villarrica y otras ubicadas en la Araucanía fueron parte de los hechos más importantes y fundamentales de la historia del pueblo mapuche y española durante este periodo (1985, p.32). Estos hechos darán un paso fundamental para los españoles para la confección y creación de un ejército serio y preparado para la guerra, dejándole  las defensas de los territorios a un grupo de personas preparadas para realizar tareas bélicas, ya que con la pérdida del territorio de Araucanía quedo como evidencia que los vecinos y ciudadanos no estaban preparados para defenderse y menos para conformar un ejército.
Estos son los primeros inicios de una frontera medianamente consolidada como consecuencia del abandono de territorio, no por una orden o una decisión oficial, sino por un abandono del territorio y la inviabilidad de vivir y mantener estos como partes del reino.
Tras el conflicto y pérdida definitiva del territorio los españoles buscan soluciones eficientes sobre el problema existente y de esta forma se busca mejorar las relaciones entre españoles y mapuches, Bengoa plantea que en este periodo aparen los primeros indicios en donde se busca la paz entre los dos bandos, en dicha labora, unos de los hombres más importantes fue el jesuita Luis de Valdivia, quien fue una de las primeras personas que lograba representar una opinión diferente del conflicto, una voz diferente y con ideas distintas perteneciente en su mayoría a la religión, basándose en los principios de la humanidad donde se planteaba que los mapuches eran tan humanos como los españoles. De esta forma Luis de Valdivia y otros frailes se revelaban y se oponían al genocidio cometido por los españoles (ibídem). De esta forma ya vemos que se busca una solución pacífica, de una pequeña facción religiosa española. Estos a futuro serán los principales grupos en atravesar la frontera y llegar con ideas nuevas a territorio de la Araucanía, tratando de buscar una solución pacífica y un proceso de choque de culturas en donde se espera impregnar al mapuche con patrones culturales occidentales. Luis de Valdivia no pudo lograr su objetivo y murió en España pero sus ideas se mantuvieron y darán pie a las misiones jesuitas en la Araucanía
En 1641 se logra una instancia en donde se busca como objetivo lograr las paces de los dos bandos, esta instancia es denominada las Paces de Quilín. Se plantea que los jesuitas Alonso de Ovalle junto con el Padre Rosales entre otros se preocuparon de hacer el trabajo de ordenar y organizar una instancia de este importante encuentro. Se cree que este ocurrió en el actual pueblo de Choll-Choll, cerca del rio Quillem (ibídem, p. 33).
En este parlamento se plantean puntos fundamentales para lograr la paz y una convivencia pacífica entre los dos bandos. Dentro de los puntos más importantes se planteaba como frontera definitiva la riviera del rio Biobío, y con esto la independencia del territorio mapuche y el despoblamiento de Angol. Los Mapuches por su parte se comprometieron a no vulnerar y respetar las frontera y devolver a los prisioneros cautivos en territorio Mapuche, y dar espacio a las misiones jesuitas dentro del territorio mapuche (Ibídem). De esta forma se buscaba una coexistencia pacífica, Villalobos plantea que este parlamento tuvo un carácter persuasivo para los indígenas que se encontraban escondidos en las montañas los cuales habían huido por motivos de encomienda y guerra. Así, de esta forma, estos indios podían bajar a ocupar sus tierras abandonadas y principalmente a combatir a los rebeldes y renuentes. (Villalobos, 1995, p.145).
Bengoa plantea que los parlamentos posteriores sólo hablan de lo mismo, frontera en el Biobío y territorio independiente, reconocimiento formal, por parte de España, de la independencia de los territorios comprendidos entre el Biobío y el Tolth. (2004, p. 33). Sin embargo, Villalobos discrepa y plantea que dentro de los parlamentos más importantes se encuentras el de Yumbel en el cual se expresa claramente la importancia de las actividades misioneras en que se buscan cambiar costumbres tratadas en el parlamento, costumbres accidentales como el abandono de la poligamia y aceptar la monogamia dentro de los mapuches (1995, p. 145), de esta forma podemos ver el inicio de patrones culturales absorbidos por el pueblo mapuche impuestos por los españoles y la importancia de las misiones jesuitas para el comportamiento mapuche en el proceso en el cual se busca lograr un actuar civilizado del mapuche.

Otro punto fundamental tratado en el parlamento de Yumbel fue la importancia de la machi en el diario vivir de la sociedad mapuche y las consecuencias que trae el actuar de esta, las críticas apuntaban a las decisiones tomadas por medio de la venganza dando como resultado conflictos bélicos y guerras internas entre ellos (ibídem). De esta forma, se plantea que estos dos parlamentos fueron fundamentales para el nacimiento de la frontera y las incursiones de los jesuitas en territorio mapuche las cuales buscan como objetivo lograr civilizar a los aborígenes.

Los parlamentos no eran vistos como un tratado, si no que parecían más un convenio el cual se discutía por ambas partes la forma de reglar la conducta de los indígenas y su existencia, además de legitimar la autoridad española y caciques. No se instauraba una independencia legítima del territorio mapuche, sino que los españoles renunciaban a la soberanía sobre la totalidad del territorio, el que más tarde, sin embargo, igual sería ocupado por éstos. (Ibídem, p. 145 - 146). 

Bengoa, plantea que las incursiones y la violación de la frontera por parte de los españoles se presentaban cuando el clima lo permitía, en los meses de verano cuando cesaban las precipitaciones y el terreno se hacía menos hostil. Esta frontera era vulnerada con el fin de buscar prisioneros cautivos, para usarlos como esclavos en la zona central y venderlos a los encomenderos que los explotaban como mano de obra. Los españoles se veían forzados a esto dado a las escasez de indígenas utilizables para tareas forzosas, esta escases se debía a la sobre explotación de  indígenas del norte como los Picunches, los cuales habían sido devastados por las encomiendas, sin dejar de lado aquellos indios muertos por pestes y otros que huían hacia el sur del Biobío, frontera también servía como refugio para los indios del norte. (2004, p. 34)


Por su parte, Zavala plantea que la frontera de Chile no era muy definida y se planteaba para esconder una realidad y no como una frontera infranqueable, ya que no existen grandes barreras naturales ni militares, y es consecuencia de un frente colonizador poco activo y pujante. (2008, p. 99).  Bajo esto podemos evidenciar que la frontera nace por una necesidad, con el fin de buscar una solución al problema mapuche y mantener a los indígenas bajo su control y vigilancia, bajo la premisa de respeto territorial pero pertenecía al rey del pueblo y territorio. Sin dejar de lado las constantes incursiones desarrollada en periodos de verano con fines de búsqueda de esclavos para obtener mano de obra para las encomiendas y trabajos forzados.

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