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Villalobos, plantea,
que, a lo largo de los tiempos no fueron las armas las que sometieron a los
mapuches, si no, el interés de las
cosas, que poseían los españoles y que
querían los mapuches (ibídem, p 138).
La importancia de la vida fronteriza en el Biobío en los siglos XVII y XVIII
.
martes, 16 de diciembre de 2014
lunes, 15 de diciembre de 2014
Consecuencias de la reafirmación del poder Mapuche sobre el territorio al sur del Biobío. Carácter geográfico y político
Geográficamente
el territorio de Chile, para los españoles estaba siendo un dolor de cabeza. La
forma como se extiende este territorio, con una gran costa, hacía que la
dominación de todo el territorio por parte de España, fuese muy necesaria, para
poder evitar la llegada de cualquier otra potencia que reclamase esas tierras.
Con la
resistencia mapuche al sur del Biobío, los españoles corrían un gran riesgo de
que llegaran embarcaciones portuguesas e inglesas y tomaran dominio de la
zona.
Villalobos,
plantea, que, con la pérdida de las ciudades del Sur y la dominación de este
territorio por parte de los mapuches desde el seno del Reloncavi hasta la
riviera del sur del rio Biobío, dejando de lados zonas importantes como Valdivia
y Chiloé dio origen a que las comunicaciones entre los territorios fuera más difícil y lenta. (1995, p. 155)
También
la economía se vio afectada con esto, debido que las materias de exportación en
Chiloé viajaban directamente a Perú, consistentes principalmente en maderas
para construcción de muebles y casas, dejando de lado el paso por puertos al
centro del reino, como Valparaíso. Las materias de exportación de la zona
central ya no era el oro, si no que era trigo, mulas y frutos secos, las que viajaban a Perú para abastecer directamente
al grueso de la población española.
El
comercio como parte del proceso de intercambio cultural.
Los
Jesuitas intentaron cambiar el actuar del pueblo mapuche por medio de valores
religiosos, así de esta formara, se esperaba corregir el actuar de los
indígenas. Logrando una sociedad civilizada tras la frontera del Biobío. Este
era uno de los principales cambios que deseaban
hacer los jesuitas en la cultura Mapuche.
Villalobos,
plantea que con el pasar del tiempo se acrecentó una atracción ejercida por los bienes materiales por parte
de los mapuches, este interés se remonta desde el primer roce entre estas dos
culturas y se fue acrecentando con el pasar del tiempo. De esta forma se fue transformando en una necesidad para los
mapuches el obtener los bienes españoles. (Ibídem, p. 137).
Al
existir una necesidad, el ser humano intenta suplir o satisfacer esta
necesidad, según el contexto. En este caso, el contexto de frontera era el
propicio para suplir esta necesidad con el comercio, el cual se desarrollaba
intentando beneficiar ambas partes del trato según los interese de cada uno.
Dentro
de los intercambios importantes, se encuentra el intercambio de especies de
ganado y vegetales, dentro del ganado el caballo cumple un rol fundamental para
el desarrollo de la sociedad mapuche en el despliegue y avance de territorio
como medio de transporte y la guerra. El caballo presenta un avance
considerable en la guerra, aporta velocidad al atacante y poder de ataque, sin
contar la altura que el caballo le proporciona al guerrero, de esta forma el
caballo será un animal apetecido por los indígenas y utilizado por toda la
riviera del rio Biobío.
Los
vegetales eran de gran ayuda para la alimentación de los pueblos fronterizos,
el trigo es un elemento vegetal absorbido rápidamente por los indígenas,
derivado del gran aporte calórico y alimenticio de éste, de esta forma el
trigo, el maíz y la papa conformarán gran parte de la dieta de los mapuches,
juntas con otras especies animales proporcionadas por los españoles como las
aves de corral y el cerdo. Estos intercambios de vegetales y animales son de
gran importancia para el desarrollo de una vida fronteriza y choque cultural,
pero el grueso de los intercambios se presentaba en el intercambio de objetos
de manufacturación española, la cual no contaban los indígenas.
Los
españoles contaban con manufacturación de objetos de hace siglos, mientras que
los mapuches solo trabajaban con los
telares, piedras, cuero, y otras especies de forma artesanal. Los españoles
aparecen con objetos cautivantes y diferentes, nunca antes vistos por una
sociedad como los mapuches. De esta forma los indígenas se vieron envueltos y
atrapados por algunos objetos como el hierro, este hierro comprende un cambio significativo en
una cultura perteneciente al neolítico, los cuales usaban herramientas de
piedra y obsidiana, (piedra volcánica con gran porcentaje de vidrio) de esta
forma el hierro cambió la sociedad mapuche en el combate en la guerra. Las
piezas de hierro presentan un gran duración y efectividad, si bien los mapuches
ya conocían los metales que venían del norte como el cobre, pero no conocían el
hierro y el poder que este implicaba, Villalobos plantea que el hierro era
apetecido por los mapuches y era recogido después de la batallas. También el
hierro era utilizado en objetos cotidianos hechos de este material o fierro, en
especial herramientas como palas picotas azadones entre otras, muy necesaria
para los mapuches, también se intercambiaban especies metálicas de cocina como
cuchillos y tenedores. (ídem).
Otros
artículos que manufacturaban los españoles
de gran interés de los indígenas y de fácil comercialización eran
objetos sencillos y sin valor para los españoles, pero que para los mapuches
tenían un gran valor e importancia. Estos objetos eran cotidianos como gorros,
pañuelos, vidrio, espejos, collares y anillos. Estos representaban un pequeño
porcentaje de los intercambios pero eran muy apetecidos por lo indígenas.
Dentro
de las mercancías que más se intercambiaban junto con el hierro era el alcohol,
mayoritariamente vino y aguardiente, los dos derivados de la vid y con un gran
porcentaje alcohólico, los indígenas ya conocían el alcohol, en la chicha de
maíz, esta era difícil de elaborar y tendía a pudrirse con el pasar del tiempo,
por esto era producida para ocasiones especiales, como ceremonias. Con el
intercambio de especies y la aparición del aguardiente en la sociedad mapuche,
se podía tener alcohol casi todo los días ya que la duración del aguardiente y
el vino era más prolongada que la chicha de maíz y su graduación alcohólica era
superior.(ídem) . Uno de estos factores fueron los que impidieron que el
comercio fuera legal dentro de la frontera, ya que traían como consecuencia
desórdenes en el actuar de los mapuches y una dependencia del alcohol por parte
de los hombres del sur del Biobío y con esto la sociedad se veía expuesta a
crímenes y desórdenes y estos incitaban a atacar a los españoles (Ídem).
Los
mapuches apetecían todos estos productos de los españoles, pero la pregunta es
qué beneficio obtenían los españoles de los indígenas, éstos aportaban con utensilio de artesanía, como
telas tejidos y cueros trabajados, además de ciertos animales para consumo de
carne.
Sincretismo cultural; la religiosidad popular y las creencias de ambos pueblos
Ya
iniciado un nuevo siglo (XVII), la Guerra de Arauco lleva 50 años en un proceso
que durará muchos años más. Hasta este punto podríamos decir que Chile era otro
territorio incorporado a la corona española.
En
Chile, durante el siglo XVII no solo existieron invasores y defensores; durante
este siglo es cuando comienza un proceso nuevo, donde encontramos los primeros
indicios de una sociedad mestiza, racial y culturalmente mezclada, la que no
deja de tener su sello más marcado en lo hispánico que en lo indígena,
subvalorando el aporte autóctono de la época.
La
religión para el español consiste en una profunda fe en Dios, en el dogma
católico y una especial devoción hacia la
Virgen María, lo cual guio el espíritu de la corona española, del
conquistador y del criollo. Por consiguiente, desde la llegada del español a
América y su posterior arribo a territorio chileno, se inicia,
paralelamente a la dominación militar,
un proceso de evangelización destinado a la conquista religiosa de los pueblos.
La evangelización corresponde a un proceso iniciado a principios del contacto
en el siglo XVI, que durante el siglo XVII logra tener mayor fuerza. En toda la
conquista americana y desde un principio junto a la conquista bélica aparecía
aquella "conquista espiritual". El pueblo mapuche no estuvo ajeno a
esta situación, así, durante el siglo XVI los mapuches vivieron la denominada
evangelización, la cual se desarrolló con la instalación de las instituciones
del poder colonial en su territorio. Esta etapa se basó en obligar a los
mapuches al bautismo, haciéndolos renunciar a su propia formación religiosa, lo
que significaba:
"... el abandono de sus divinidades, repulsa de
sus hechiceros y fuentes de poder, así como la adaptación a una normativa y
ética de las 'buenas costumbres" relativas a sus relaciones con la
autoridad (española), familia y consigo mismo". (Foerster, 1993, p. 34).
Tal
como se ha mencionado, desde los primeros años de la conquista y durante todo
el siglo XVI se va dando un proceso en el cual, por imposición, el mapuche es
llevado a adquirir la cultura y religión oficial de la corona, no obstante,
esto no sucede de manera sencilla, ya que existió una importante resistencia por
parte del mapuche a la dominación española y a la evangelización, la cual se
fue desarrollando en lo que llamamos “Guerra de Arauco” y que fue evolucionando
en diferentes fases, en las cuales se fue generando un mestizaje forzado hasta
llegar al nacimiento de un sincretismo entre ambas culturas. El proceso de
mestizaje no se dio en un solo sentido, Osvaldo Silva lo describe a través de
etapas a las que denomina mestizaje al derecho y al revés.
“…La resistencia en los valles de Aconcagua y Mapocho
había disminuido y con ello debió comenzar el "mestizaje al derecho",
es decir, de padres europeos y madres nativo…” (1992, p. 116)
Y con respecto a ello agrega:
“…Los hijos de españoles e indígenas durante el siglo
XVI aparecen, en su mayoría, adaptados e incorporados al modo de vida del
conquistador. Tanto que cuando se les capturaba eran rescatados por mujeres
robadas a los "indios de paz" o "amigos”…” (Ibídem, p. 118)
En el
caso del mestizaje al revés Osvaldo Silva, hace referencia a que con el
levantamiento indígena en la región del Biobío y con el abandono de sus
ciudades y posterior muerte de Oñez de Loyola, los indígenas se vieron
abastecidos de un gran botín de prisioneros españoles.
“…Cientos de
prisioneros cayeron en sus manos, principalmente mujeres de toda condición y
estado civil. Fueron trasladadas a las tierras de los múltiples linajes y
repartidas en calidad de criadas, concubinas y esposas. Así comenzó el
mestizaje al revés…” (Ibídem, 1992, p. 121)
Osvaldo
Silva además señala que dentro de este mestizaje al revés, también se dio una
suerte de mestizaje al derecho, donde los españoles que se hallaban cautivos en
manos mapuches se emparejaban con mujeres nativas, especialmente en momentos de
fiesta y relajo.
“Pero este mestizaje también transculturó a ciertos
españoles. Los transformó en indígenas hasta tal punto que llegaron a olvidar
su lengua, costumbres y religión” (Ibídem, 1992, p. 123)
Hacia
fines del siglo XVI la guerra se torna más sangrienta y el español debe
retroceder estratégicamente para conservar su dominio, razón por la cual, se
establece a inicios del siglo XVII la frontera natural del Biobío como el
límite que divide la colonia española del territorio puramente mapuche. En este
punto, superadas las fases de mestizaje al derecho y al revés, se inicia una nueva etapa en las relaciones
entre españoles y mapuches, a partir de la cual, el desarrollo de una vida
fronteriza permitió no solo la trasmisión vertical de una cultura a otra, sino
que se dio paso también a la creación de una nueva sociedad, que surge de la
experiencia en la frontera, del intercambio comercial, espiritual y cultural,
en el que va surgiendo una nueva institucionalidad. Si bien, este proceso no es
inmediato al establecimiento de la frontera, ya avanzado el siglo XVII es
posible distinguir una verdadera nueva formación, un sincretismo cultural que
recoge elementos propios del mapuche y los incorpora a aquellos que son
característicos del español.
Durante
el transcurso de la vida fronteriza en el Biobío el comercio e intercambio
cultural se desarrolla en su plenitud.
Al
mismo tiempo que se va desarrollando el sincretismo, un cierto segmento de la
sociedad mapuche y también española va quedando al margen de ambas, quedándose
en lo más bajo de la escala social de cada cultura, marginándose de los
beneficios que reporta pertenecer a una u otra etnia, con lo que nace una nueva
figura, intermedia entre el mapuche y el español, que no pertenece a ninguno de
ellos ni tampoco a otra cultura, que surge del desarraigo y deambula en la
frontera. Este es el personaje que Osvaldo Silva define como el Vagabundo, que
como bien veremos más tarde, se encuentra en la base de la cultura mestiza
chilena.
“…La frontera es dominio del desarraigo, sinónimo de
desenraizado, del que carece de identidad cultural porque ha abandonado las
formas de vida propias a las etnias limítrofes, para adoptar una marginal a
ellas…” (Ibídem, 1992, p. 25)
También
Mario Góngora en su trabajo “Vagabundaje y sociedad
fronteriza en Chile, 1966” hace
referencia a esto, como un vagabundaje social, pero Góngora también explica que
el vagabundaje va evolucionando respecto a las necesidades, es así como muchas veces es asimilado el vagabundaje con
el Salteador y el Bandolero “…El
vagabundaje está íntimamente ligado también al delito de salteo o bandolerismo
que se hace endémico, a fines de siglo en parajes como los Cerrillos de Teno o
la Isla de Maule, pero el salteador es una figura que puede en general
diferenciarse de la del vagabundo, Este último está más cerca de la vida
ordinaria, no tiene la violenta caracterización del salteador, pero, como la
principal fuente para rastrear históricamente el vagabundaje son los documentos
judiciales, ambos fenómenos se nos presentan en conjunción, aun cuando muchas
veces el vagabundo no ha cometido otros delitos…” (1966, p. 28)
La
identidad del pueblo Mapuche y su cultura ésta sumamente ligada a su identidad
religiosa “…Posiblemente en Chile Sean pocos los grupos o sectores que
manifiesten con tanta claridad como los mapuches, que su identidad, su ser
(inseparable de las condiciones de vida: de la tierra (MAPU), los animales, la
naturaleza), se liga, hasta confundirse, con lo sagrado (las divinidades, los
antepasados)…” (Foerster 1993, p. 11)
En su
obra, el mismo autor, haciendo referencia a un artículo publicado por Faron, no
obstante señala la manera en que, pese al arraigo de la religión en la cultura
mapuche, se fue dando un tipo de sincretismo con el transcurso del contacto
entre el mundo mapuche y el cristianismo.
“Sin embargo, en otro artículo, este mismo autor
describió un fenómeno no captado, a esa fecha, por los antropólogos y que a
nuestro modo de ver podría revelar la existencia de cambios profundos en la
religiosidad mapuche. El párrafo en cuestión es el siguiente: “...se ha
producido o un rechazo profundo (del cristianismo) o una yuxtaposición bastante
bastarda de elementos de ambas religiones, o un complejo de reniego de la
cultura religiosa propia para tentar de adoptar, bastante mal por lo demás, una
religión no siempre bien comprendida”. (Ibídem, p. 120)
En
relación al modo en que se dio la mixtura de elementos religiosos propios del
mundo mapuche y del mundo hispano – cristiano, Foerster nos ilustra algunos
ejemplos que grafican esta combinación, que dieron pie a nuevas formas
religiosas y culturales, a partir de la asimilación de elementos comunes y
similares entre ambas religiones.
“En este punto no dejan de ser interesantes las
equivalencias que los mapuches
establecen entre sus creencias y prácticas religiosas con las del
cristianismo. Demos algunos ejemplos:
Dios = NGENECHEN
Virgen María = NGENECHEN KUSHE
Santos y El Papa = Antepasados
diluvio = TREN-TREN
diablo = WEKUFE
misa = NGUILLATUN
bautismo = LAKUTUN
Nos parece que estas equivalencias les han servido a
los mapuches para demostrar así mismos y a los otros (huincas)- que las
diferencias existentes entre la expresión religiosa huinca y mapuche son sólo
formales y no de contenido” (Ibídem, p. 121)
En
conclusión, la vida fronteriza da origen a un sincretismo en donde se ven
extrapoladas tanto la cultura española como la mapuche, junto con sus creencias
y formas de vida.
Es así
como hoy en día encontramos diferentes fiestas, ceremonias, música,
divinidades, alimentos, etc, que reflejan
el choque de estas dos culturas y expresan a través de dichas
manifestaciones la nueva religiosidad surgida.
Así,
debemos tener en cuenta que, aunque no todas las manifestaciones sincréticas de
la cultura chilena nacen en la frontera del Biobío, sí lo hacen al menos en
otros puntos fronterizos, entendiendo por frontera el territorio que se
encuentra entre dos mundos opuestos y donde estos se encuentran dando paso a lo
nuevo. Así, tenemos muestras de un sincretismo cultural en otras zonas del país,
donde la mezcla hispano-mapuche se ve añadida por otras combinaciones
culturales, que abordan desde la cultura gastronómica de los pueblos en
encuentro, hasta llegar a los aspectos más puramente culturales o religiosos;
que fusionan elementos del mundo indígena, del mundo hispano, del mundo
africano, y más, como por ejemplo, la cueca chilena, cuyas raíces funden
elementos de la cultura africana, al igual que otras fiestas religiosas en
diversas zonas del país, como el caso de la tan popular fiesta de la tirana en
el norte de Chile, la fiesta de cuasimodo en la zona central de país o en la
zona sur la fiesta de San Sebastián, de Jesús de Nazareno de Caguach.Fortalecimiento de un Grupo
Los
mapuches con lo sucedido durante el siglo XVI y XVII, de cierta forma logran un
fortalecimiento el cual se habían perdido en el periodo de guerra. Este
fortalecimiento es aprendido del español, por ejemplo en la utilización de
armas, estrategias de guerra, etc. Este fortalecimiento permite no tener este
conflicto en forma continua, sumado a la recuperación de territorio al sur del
Biobío y a la fijación de la frontera. Zavala plantea que el fortalecimiento de
este grupo de personas obedece a tres indicadores, el primero es el
fortalecimiento territorial hacia la cordillera y territorio argentino, en el
sector de la pampa argentina. Como segundo punto, las riquezas de algunos
grupos mapuches que tuvieron una explosión debido las actividades de comercios desarrolladas en
las zonas fronterizas, en especial en la riviera del rio Biobío. Como tercer
punto, los indígenas se encontraron con una repentina explosión demográfica
debido al cese de conflictos bélicos contra los españoles, esto trajo como
consecuencia una superioridad numérica de indígenas sobre los españoles,
presentando cierto temor por una supuesta rebelión o conflicto bélico (Zavala,
2008, p. 122-123). Estos tres factores fueron determinantes en el
fortalecimiento del grupo indígena y el alcance de superioridad sobre los
españoles.
Bengoa
plantea que la sociedad mapuche ha cambiado tras estos años de conflicto y
tiene muy poca semejanza a la sociedad conocida por los españoles a la llegada
a la Araucanía. Este cambio crea una trasformación de su sociedad ya afectada
por las guerras y el conflicto latente. También la sociedad mapuche cambia
debido al comercio en la frontera, la cual provoco cambios importantes en lo
cultural, por ello es que la sociedad mapuche
modifica su forma de vivir, su sociedad e incluso su economía (1985,
p.43).
De
gran ayuda es para los mapuches, que la economía española en territorio
americano pasase por un período de estancamiento. Donde la encomienda y la
explotación de actividades mineras estaban casi en extinción. Una nueva fuerza de trabajo, trataba de
ayudar a la economía española en América, esta era a través de las haciendas,
en donde se explotaban, materias primas como cebo, animales, frutos secos y
trigo. Estas haciendas eran trabajadas
por indígenas que vivían en ellas, pero siempre bajo el dominio español.(Villalobos,
1995, p.65)
Bengoa
destaca un crecimiento enorme dentro de la sociedad mapuche, esto se puede
evidenciar en el manejo del terreno más grande, manejado por un grupo étnico
durante esa época en América latina, el cual se había expandido hacia argentina
y habitaban las pampas, casi hasta la actual provincia de buenos Aires, esta
sociedad se había convertido en un grupo agrícola ganadero con un gran manejo
de especies vegetales y animales. El cual les permitía negocia con los
españoles. (Bengoa, 1985,
p. 44).
La
expansión de la sociedad mapuche hacia las pampas argentinas se originó tras
una necesidad de escapar, y buscar un refugio en periodo de guerra. Bengoa
plantea, que esta emigración es gracias a los pehuenches, quienes conocían pasos por la cordillera
hacia argentina. (Ibídem, p.52).
Estos
grupos indígenas fueron creciendo en las pampas argentinas y se fueron
mestizando con indígenas nativos del lugar. Con esto comenzó un crecimiento demográfico indígena en las
pampas Argentinas, lo que fue favorable en caso de guerra.
De
esta forma a pesar de los grandes
genocidios cometido contra los mapuches, estos lograron resistir y perdurar en el tiempo, haciéndole
más difícil la codicia española. Este crecimiento demográfico indígena fue tan importante, que gracias a esto nace
un comercio entre grupos mapuches
trasandinos y chilenos, uno de los productos más importantes que venían desde
argentina era la sal, proveniente de las minas de sal que se encontraban cerca
de la cordillera. (Ibídem, p.54).
La
sociedad mapuche también se ve envuelta en una centralización de poder dentro
de su formación social, esto se puede evidenciar en la cantidad de caciques
importantes dentro del territorio indígena, en los primeros parlamentos los
españoles se reunían con una gran cantidad de loncos, con el pasar de los años
los últimos parlamentos solo se encontraban 15 a 20 loncos, esto no era por una
disminución de la población mapuche, si no por una centralización del poder
entre ellos, a ojos de los españoles, esto representa una asociación y unión
entre grupos indígenas (ídem), tras este
importante crecimiento en la sociedad mapuche los españoles se ven preocupados
e impresionados.
La llegada de los
españoles puso un cambio fundamental en la forma de vida de los antiguos
habitantes del sur, si bien los mapuches estaban preparados para mantener una
disputa con los incas sin problema, pero no estaban preparados para enfrentarse
contra un enemigo con tecnología bélica superior, ni por un tiempo prolongado.
Vida fronteriza
“…La frontera ha sido
siempre un referente en el que se enfrentan las identidades, los nombres, los
símbolos, los imaginarios diferenciados: es la línea de mayor enfrentamiento
entre dos alteridades…” (Brenna, 2011).
Con esta descripción, Jorge Brenna nos introduce en su
estudio sobre mitología fronteriza, que, aunque alejándose de nuestro propósito
fundamental, nos da una idea de lo que podemos llamar “frontera” y que da paso
a la denominada situación de “vida fronteriza”, que da nombre a este capítulo.
La existencia de una vida fronteriza, y sus implicancias, ha
dado pie a interesantes estudios sobre la colonia en Chile, especialmente a los
estudios relacionados con el espacio fronterizo que surgió del conflicto
hispano-mapuche entre el territorio conquistado y el territorio no colonizado,
y cómo este quedó delimitado en el siglo XVII por el espacio desde el río
Biobío al sur. Destacados historiadores chilenos como Sergio Villalobos, Mario
Góngora, Leonardo León, Jorge Pinto, Osvaldo Silva, entre otros, han abordado
esta temática conscientes de su importancia y han llegado a instalar el
concepto de "historia fronteriza", creando así una nueva categoría de
análisis sobre la relación Hispano-mapuche durante el siglo XVII y
especialmente el XVIII, configurándose y reconociendo la peculiaridad y
diferencia de un espacio regional propiamente tal: la Araucanía. Esta nueva
categoría "fronteriza" de éste territorio, ha permitido entender su
delimitación a partir de la diferencia con respecto al resto del territorio,
perteneciente al espacio conquistado y colonizado, ubicado al norte de ésta
"frontera" cuya importancia será gravitante en el transcurso de los
años, especialmente en el ámbito de la formación cultural de la sociedad
chilena posterior y hasta nuestros días.
La vida fronteriza, por tanto no sería más ni menos que
aquellas situaciones de vida que se van configurando en el territorio conocido
como frontera, es decir, en aquel territorio que se encuentra al centro de dos
territorios opuestos, libre, o al margen de las normativas existentes e
imperantes en dichos territorios y al mismo tiempo foco de nacimiento de nuevas
formas sociales, culturales o normativas.
Desde el punto de vista social, Mario Góngora hace referencia
que la “sociedad fronteriza” es como un espacio en el cual ocurre una “migración interna”. También indica,
que especialmente el Maule atrae personas mestizas, “…atraídas por la libertad de la zona debido a la poca rigidez laboral
al igual que en lo penal…” (1966, p. 12)
La Dra. María Angélica
Illanes, en su artículo explica, parafraseando a Góngora que “…Se generaría en
este espacio un vagabundaje rural combinado con un tráfico fronterizo,
principalmente ganadero y de sal, a menudo cargado de violencia…” (Illanes
2014)[1].
En segundo lugar la Dra.
Illanes hace referencia a como Góngora
explica que en la Araucanía “…Identifica
lo fronterizo destacando la temprana (s. XVII) existencia de trueque entre los
mapuche y los soldados de los fuertes (ponchos por objetos de hierro),
combinado con violencia y rapiña aledaña y tráfico ilegal de bienes robados,
fenómeno que se habría consolidado en el XVIII…”
(Illanes 2014)[2].
Y por último Dra. Illanes
continua refiriéndose a la tesis de Góngora de la siguiente manera: “…con
respecto a la frontera
andina, Góngora identifica la vida fronteriza como
un flujo de gente de raigambre "popular" que atraviesa los pasos de
un lado a otro en función de rapiña y tráfico de ganado o de sal, en un espacio
que escapa a toda regulación, constituyéndose la cordillera en "un refugio
favorito de prófugos y fascinerosos". Góngora enfatiza en la presencia de
un paisaje social de "bandolerismo" crónico que hacía ingobernable el
espacio de fronteras…” (Illanes 2014)[3].
Illanes, como cierre de
estas ideas, expone que “…todo el sur de Chile y la cordillera se configura
como un espacio fronterizo (de diversa fisonomía), caracterizado principalmente
por la falta de control y como un espacio "libre" o controlado por
los grupos que, a través de una vida de trashumancia mercantil y delictual, se
sustraen de hecho y obstaculizan la dominación hispana colonial…” (Illanes
2014)[4].
Con respecto a la vida fronteriza el Historiador Leonardo
León en su trabajo Maloqueros
y conchavadores en Araucanía y las pampas, 1700-1800 (1990), hace referencia
el denominado ataque indígena “Malocas” el cual
consistía en un ataque sorpresivo de los mapuches a los españoles en el cual
recuperaban indígenas tomados esclavos, alimentos, pero destaca que “…Los ataques de los maloqueros no estaban
dirigidos contra los fuertes o guarniciones fronterizas, sino contra las
estancias ganaderas…” (1990, p. 21). También expone que “…Para los maloqueros, la lucha contra los
españoles era una actividad casual e irregular que no estaba regida por los
preceptos ancestrales del admapu y cuyo ethos era el oportunismo del ladron…”
De esta forma se va formando la vida fronteriza en la
Araucanía. Leonardo León y Sergio Villalobos en su trabajo "Tipos humanos
y espacios de sociabilidad en la Frontera Mapuche de Argentina y Chile,
1800-1900. Propuesta de investigación",
hablan de espacio fronterizo como un espacio autónomo, el cual no pertenece a
nadie, en donde se mezclan varios elementos españoles e indígenas, así naciendo
una nueva sociedad con rasgos particulares y la “mestización de las
costumbres”. Estos autores recalcan que este espacio fronterizo y las personas
que ahí se encuentran o emigran no pertenecen a ninguna patria o ley que dicte
sus necesidades básicas de sobrevivencia. (2003, p. 23)
Se destaca por lo tanto el
carácter ajeno de la frontera, es decir, aquel carácter que define al espacio
fronterizo como distinto de los territorios aledaños; distinto, pero al mismo
tiempo objeto de ocupación, centro de migración o espacio pluricultural,
convertido en lugar por quienes hacen de este su centro de pertenencia.
Al respecto, parece oportuna
la explicación de Osvaldo Silva respecto al modo en que se va configurando la
vida en la frontera, siendo esta terreno de los desarraigados, en relación
directa con el mestizaje y la calidad que los mestizos tanto biológicos como
culturales son tratados por la sociedad criolla, tanto como por la indígena.
Silva nos dice que “Paralelamente la
frontera fue escenario donde se desenvolvieron elementos marginales que, por su
misma condición de desarraigados, tampoco pueden conformar un grupo étnico”.
(1992, p. 129).
A partir de esto, se resume la
vida en la frontera como la gestora principal de la identidad cultural chilena,
ya que siguiendo estas teorías, sería precisamente en la frontera donde surgen
los elementos que marcan la chilenidad, tales como “el huaso”, o “el roto
chileno”, que vendrían a marcar en adelante el devenir histórico del país,
engrosando lo que conocemos en la actualidad por clase media o que en su
momento constituyó la clase obrera del país, cuyo origen Silva grafica en el
siguiente fragmento:
“El mestizo rural al interactuar con
nativos, españoles pobres, negros y otras mezclas fue partícipe de esa cultura mestiza a que nos hemos
referido. En ella se funden elementos de diversas procedencias dando como
resultado un peculiar modo de vida reflejado en la vestimenta, lenguaje y
mentalidad. No pierden su identidad biológica desde el punto de vista jurídico
y social. Sin embargo son distintos al mestizo, indio, negro y al propio
español pobre urbano.” (1992, p. 127)[5]
En resumen, podemos decir que
la importancia de la vida fronteriza no solo determina el acontecer de las
relaciones hispano-mapuches durante los siglos XVII y XVIII, sino que, tal como
lo confirman numerosos historiadores, el valor de las relaciones surgidas en la
frontera trasciende la vida colonial y determina o, cuando menos, influye,
sobre la historia del pueblo chileno, como posiblemente existan situaciones de
similar desarrollo en el resto de Latinoamérica, aunque eso queda para otros
estudios.
Así mismo, en consonancia con
nuestras conclusiones sobre la vida fronteriza, el autor Jorge Pinto Rodríguez,
en referencia a la validez de las ideas del norteamericano Turner, menciona la
vigencia de estas en la historiografía latinoamericana y chilena, a través de
historiadores como Sergio Villalobos que, según Pinto “llega a sostener que la historia latinoamericana es la historia de las
fronteras” (1988, p. 245-251)
Analizando la frontera, el historiador Villalobos
plantea que una frontera se da cuando un pueblo de alta cultura “sociedades más complejas y con mayor
desarrollo jerárquico, social, económico, cultural, etc” extiende su dominación sobre poblaciones o culturas que tienen un nivel de desarrollo
inferior. La cual se resiste y crea una barrera entre ambas culturas o una
línea fronteriza. (1995, p. 135).
Zavala, a pesar
que es su trabajo “Los Mapuches del Siglo XVIII” utiliza como fuente lo
dicho y escrito por Vicente Carvallo, en donde Carvallo afirma que se decreta
una frontera. Zavala llega a la conclusión de que esta frontera del
reino de Chile no era algo muy bien definido y que el término servía más bien para ocultar una realidad, que para
dar cuenta de ella. Por una parte, no se trataba de un límite infranqueable,
puesto que no habla de grandes barreras naturales ni una oposición militar
continúa y, por otra parte, no constituía un frente colonizador muy pujante.
(2008, p.99).
Zavala también hace hincapié en el trabajo
realizados por los jesuitas, plantea que
las misiones de los jesuitas ayudan a romper la frontera que existe entre
españoles y mapuche. Las cuales aportan gran cantidad de fuentes y nos revelan
un poco del acontecer de la vida mapuche. “…A partir de 1692, bajo el gobierno de
Tomas Marín de Poveda (1692-1700), la acción evangelizadora toma un nuevo
impulso. De esta manera, entre 1692 y 1696 se fundaron diez misiones en la
Araucanía; cuatro fueron entregadas a los jesuitas y perduraron hasta el
levantamiento de 1723: Imperial, Boroa, Repocura y Colhue…” (2008, P. 101).
Las investigaciones
realizadas Por Zavala y las cartas reunidas por
Marcela Tamagnini, sobre los
viajes jesuitas, demuestran que las fronteras no son inquebrantables. Si bien
los estudios de Villalobos y Bengoa se enfocan directamente en el traspaso
cultural de especies y el valor que tiene esto para los mapuches, los estudio
de Zavala y Tamagnini en su artículo “Soberanía Territorialidad Indígena, Cartas
de misioneros”, plantean que el traspaso cultural va más allá que un simple
objeto, también influye en su idioma, religión, e incluso educación, ya que los
misioneros ven muy importante la escolaridad de los niños mapuches y esto se
puede apreciar en las cartas de los misioneros.
Para afirmar esto, la
Dra. Argentina, Marcela Tamagnini, en su trabajo “Soberanía Territorial indígena, Cartas de Misioneros” hace una
recopilación de en donde encontramos, la escrita por el Reverendo P. Fr. Márcos
Donati: “hice un altarcito por lo chico que era el portatil, ha quedado bueno,
pero sí le hace falta una Sacra. Los indios están muy contentos, aunque me está
pareciendo que voy a sacar poco o nada con los viejos, los chicos están en la
escuela y son muy entendidos, yá hay indiesitos que saben leer, escribir y contar
aunque mal. No tenia intenciones de venir al Rio 4° pero no podia menos que
hacerlo” (1994, P. 9)
Bengoa,
plantea que, la frontera permitió que durante más de medio siglo, después del
establecimiento de la república de Chile, la población mapuche siguiera
ocupando un territorio autónomo delimitado, y gozando de la autodeterminación.
(1885, p34).
Con
esto Bengoa expresa que la frontera se mantuvo inquebrantable y perduró en el
tiempo hasta que culminó de la Guerra del Pacífico. (Ibídem, p. 36)
El historiador
Ricardo Herrera Lara, en su obra “La
Construcción Histórica de la Araucanía” explica que la formación de la
frontera, comienza desde la llegada del español “La frontera comenzó con la llegada del conquistador español, lo que
amplio las fronteras del imperio hacia el sur. Sin embargo, la primera
referencia explícita la encontramos en el Pacto de Quilín que estableció un
territorio autónomo mapuche después de que los españoles fracasaran en su
intento de alcanzar una victoria completa y total sobre los Mapuche” (2003, p.
34)
Herrara,
afirma que hubo un traspaso económico-cultural que el Mapuche absorbe y se ve
obligado a adaptarse a este nuevo mundo. (2003, p. 34)
La
obra de Herrara es una apreciación occidental del proceso de adaptación
indígena frente a un nuevo mundo. Su visión occidental, deja de lado la
apreciación cultural indígena y el proceso que vive esta, su enfoque es más
explicativo que analítico de la situación.
[1]
Véase: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-04622014000100013&script=sci_arttext,
última visita. 08/12/2014
[2]
Véase: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-04622014000100013&script=sci_arttext,
última visita. 08/12/2014
[3]
Véase: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-04622014000100013&script=sci_arttext,
última visita. 08/12/2014
[4]
Véase: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-04622014000100013&script=sci_arttext,
última visita. 08/12/2014
[5]
En el texto original, Silva se refiere a las figuras del roto chileno y del
huaso como aquellas que surgen del “mestizo urbano” y del “mestizo rural”,
respectivamente.
Nace la frontera tras el conflicto.
Los
mapuches pudieron resistir más de 300 años, gracias a que lograron constituirse
rápidamente como un pueblo con experiencia guerrera, sin haber sido bélicos por
naturaleza, producto de la resistencia frente al dominio de los incas y de los nuevos invasores (Carlos Ruiz
et al, 2008 cfr, págs. 1-10). De
esta forma, el grupo indígena denominado Mapuche se presenta como un pueblo
preparado para el combate y la lucha, delimitando con su oposición las primeras
fronteras al sur del Biobío.
Las
fronteras que nacen son útiles y necesarias para demarcar un terreno, territorio
o lugar. Pero basado en esto ¿qué tan importantes son y de qué forma nacen?,
podemos plantear que las fronteras surgen gracias a la existencia de una
distinción cultural entre dos grupos humanos y al choque de los mismos, así, al
momento en que estos se encuentran, se crea una frontera.
La
confrontación puede ser pacifica, como también bélica. Sergio Villalobos
plantea que este choque cultural en una frontera trae como consecuencia una
mezcla de culturas, lográndose una vida particular y peculiar en la frontera
misma. (1995, p.335).
La
frontera del rio Biobío nace tras la prolongación de un conflicto armado entre,
por un lado hispano-criollos, y por el otro la contraparte Mapuche.
El
desarrollo de este conflicto es clave en la conformación de la frontera, y como
consolidación de la misma, se encuentra la tregua de la Guerra de Arauco.
Sergio
Villalobos en su capítulo denominado “El declinar de la Guerra de Arauco”,
describe como caen las principales ciudades y fuertes al sur del Biobío tras el
asedio e insurrecciones mapuches, en no más de cuatro años, señalando que “Una tras otra fueron cayendo las
ciudades del sur en una angustia de cuatro años”. (1995, p.119).
Herrera
plantea que la frontera nace de antes, en el momento en que se habla de
espacios geopolíticos habitados por indígenas, en sectores rurales o apartados,
es ahí donde se habla de frontera o de la región de la frontera. (2003, p. 38).
Los
autores señalan que la instauración de una frontera es parte de la denominada
guerra defensiva, la cual busca someter al pueblo mapuche por medio de la paz
tomando como referencia tres puntos fundamentales. El primero de estos era la
abolición de la esclavitud, el segundo era la frontera del Biobío, y el tercer
punto consistía en posicionar ejércitos en la frontera con el fin de fortalecer
defensivamente el territorio en caso de ataques, esta frontera no podía ser
traspasada, espeto por religiosos lo cuales tenían como objetivo las misiones.
(Parra y Vergara, 2005, p.
3).
Sobre
el particular, en chile, y específicamente al sur del Biobío, la destrucción
del entorno derivado del conflicto y las batallas afectaba tanto a mapuches
como españoles, quienes se mantenían en condiciones precarias. Los mapuches en
Osorno sufrían la destrucción de sus campos por consecuencia directa de las
batallas, afectando la alimentación de su pueblo, lo que trae como consecuencia
una baja de fuerza de los guerreros y hambre en mujeres y niños.
Por su
parte, los españoles sufren de hambre y cada vez ven a sus tropas más afectadas
con el conflicto. Es así como los españoles y criollos llegaron a alimentarse de nabos silvestres, después de
haber acabado con todo lo posible para comer, incluso perros y gatos, solo
algunos caballos se salvaban, con el fin de utilizarlos para la batalla. De
esta forma los habitantes de Osorno se encontraban en crisis y con pocas
esperanzas de refuerzos para oponer resistencia a los ataque mapuches.
(Villalobos, 1995, p. 120).
Tras
el asedio de los mapuches y el abandono de los españoles a su suerte, muchos
abandonan las ciudades solo con lo indispensable para sobrevivir. En el caso de
Valdivia debieron dejar todo abandonado tras la destrucción de la guarnición
por parte de los mapuches, dejándolos sin alimento, no queda más alternativa
que abandonar todo y viajar a la suerte hacia la frontera, en este viaje a la
suerte, los mapuches capturaron muchas mujeres y niños dejándolos vivir con
ellos.
Tras
el abandono de las ciudades y fuertes, derivado de la poca ayuda y refuerzos
militares, la Araucanía queda en manos de los aborígenes y surge un territorio
dominado por los nativos que abarcaba desde castros en la isla de Chiloé, hasta
la rivera del rio Biobío. Villalobos plantea que se tuvo que olvidar la idea de
sometimiento de los mapuches y aceptar la disminución del terreno. (Villalobos, 1995, p 121).
Otro
de los problemas que desencadenó la derrota de los fuertes al sur del Biobío
fue la falta de un ejército consolidado y preparado para el enfrentamiento,
pues hasta ese momento estaban a cargo de un grupo de vecinos con poca
guarnición y entrenamiento y con pocas ganas de defender un territorio en el
cual es difícil vivir por el clima frio y húmedo. Por esto se crea un ejército
consolidado de soldados preparados para el conflicto bélico denominado el Ejército
de Arauco. (Villalobos, 1995, p. 122 y 123)
Bengoa
plantea que la caída de las ciudades del sur como Villarrica y otras ubicadas
en la Araucanía fueron parte de los hechos más importantes y fundamentales de
la historia del pueblo mapuche y española durante este periodo (1985, p.32).
Estos hechos darán un paso fundamental para los españoles para la confección y
creación de un ejército serio y preparado para la guerra, dejándole las defensas de los territorios a un grupo de
personas preparadas para realizar tareas bélicas, ya que con la pérdida del
territorio de Araucanía quedo como evidencia que los vecinos y ciudadanos no
estaban preparados para defenderse y menos para conformar un ejército.
Estos
son los primeros inicios de una frontera medianamente consolidada como
consecuencia del abandono de territorio, no por una orden o una decisión
oficial, sino por un abandono del territorio y la inviabilidad de vivir y
mantener estos como partes del reino.
Tras
el conflicto y pérdida definitiva del territorio los españoles buscan
soluciones eficientes sobre el problema existente y de esta forma se busca
mejorar las relaciones entre españoles y mapuches, Bengoa plantea que en este
periodo aparen los primeros indicios en donde se busca la paz entre los dos
bandos, en dicha labora, unos de los hombres más importantes fue el jesuita
Luis de Valdivia, quien fue una de las primeras personas que lograba
representar una opinión diferente del conflicto, una voz diferente y con ideas
distintas perteneciente en su mayoría a la religión, basándose en los
principios de la humanidad donde se planteaba que los mapuches eran tan humanos
como los españoles. De esta forma Luis de Valdivia y otros frailes se revelaban
y se oponían al genocidio cometido por los españoles (ibídem). De esta forma ya
vemos que se busca una solución pacífica, de una pequeña facción religiosa
española. Estos a futuro serán los principales grupos en atravesar la frontera
y llegar con ideas nuevas a territorio de la Araucanía, tratando de buscar una
solución pacífica y un proceso de choque de culturas en donde se espera
impregnar al mapuche con patrones culturales occidentales. Luis de Valdivia no
pudo lograr su objetivo y murió en España pero sus ideas se mantuvieron y darán
pie a las misiones jesuitas en la Araucanía
En
1641 se logra una instancia en donde se busca como objetivo lograr las paces de
los dos bandos, esta instancia es denominada las Paces de Quilín. Se plantea
que los jesuitas Alonso de Ovalle junto con el Padre Rosales entre otros se
preocuparon de hacer el trabajo de ordenar y organizar una instancia de este
importante encuentro. Se cree que este ocurrió en el actual pueblo de
Choll-Choll, cerca del rio Quillem (ibídem, p. 33).
En
este parlamento se plantean puntos fundamentales para lograr la paz y una
convivencia pacífica entre los dos bandos. Dentro de los puntos más importantes
se planteaba como frontera definitiva la riviera del rio Biobío, y con esto la
independencia del territorio mapuche y el despoblamiento de Angol. Los Mapuches
por su parte se comprometieron a no vulnerar y respetar las frontera y devolver
a los prisioneros cautivos en territorio Mapuche, y dar espacio a las misiones
jesuitas dentro del territorio mapuche (Ibídem).
De esta forma se buscaba una coexistencia pacífica, Villalobos plantea que este
parlamento tuvo un carácter persuasivo para los indígenas que se encontraban
escondidos en las montañas los cuales habían huido por motivos de encomienda y
guerra. Así, de esta forma, estos indios podían bajar a ocupar sus tierras
abandonadas y principalmente a combatir a los rebeldes y renuentes.
(Villalobos, 1995, p.145).
Bengoa
plantea que los parlamentos posteriores sólo hablan de lo mismo, frontera en el
Biobío y territorio independiente, reconocimiento formal, por parte de España,
de la independencia de los territorios comprendidos entre el Biobío y el Tolth.
(2004, p. 33). Sin embargo, Villalobos discrepa y plantea que dentro de los
parlamentos más importantes se encuentras el de Yumbel en el cual se expresa
claramente la importancia de las actividades misioneras en que se buscan
cambiar costumbres tratadas en el parlamento, costumbres accidentales como el
abandono de la poligamia y aceptar la monogamia dentro de los mapuches (1995,
p. 145), de esta forma podemos ver el inicio de patrones culturales absorbidos
por el pueblo mapuche impuestos por los españoles y la importancia de las
misiones jesuitas para el comportamiento mapuche en el proceso en el cual se
busca lograr un actuar civilizado del mapuche.
Otro
punto fundamental tratado en el parlamento de Yumbel fue la importancia de la
machi en el diario vivir de la sociedad mapuche y las consecuencias que trae el
actuar de esta, las críticas apuntaban a las decisiones tomadas por medio de la
venganza dando como resultado conflictos bélicos y guerras internas entre ellos
(ibídem). De esta forma, se plantea que estos dos parlamentos fueron
fundamentales para el nacimiento de la frontera y las incursiones de los
jesuitas en territorio mapuche las cuales buscan como objetivo lograr civilizar
a los aborígenes.
Los
parlamentos no eran vistos como un tratado, si no que parecían más un convenio
el cual se discutía por ambas partes la forma de reglar la conducta de los
indígenas y su existencia, además de legitimar la autoridad española y
caciques. No se instauraba una independencia legítima del territorio mapuche,
sino que los españoles renunciaban a la soberanía sobre la totalidad del
territorio, el que más tarde, sin embargo, igual sería ocupado por éstos.
(Ibídem, p. 145 - 146).
Bengoa,
plantea que las incursiones y la violación de la frontera por parte de los
españoles se presentaban cuando el clima lo permitía, en los meses de verano
cuando cesaban las precipitaciones y el terreno se hacía menos hostil. Esta
frontera era vulnerada con el fin de buscar prisioneros cautivos, para usarlos
como esclavos en la zona central y venderlos a los encomenderos que los
explotaban como mano de obra. Los españoles se veían forzados a esto dado a las
escasez de indígenas utilizables para tareas forzosas, esta escases se debía a
la sobre explotación de indígenas del
norte como los Picunches, los cuales habían sido devastados por las
encomiendas, sin dejar de lado aquellos indios muertos por pestes y otros que
huían hacia el sur del Biobío, frontera también servía como refugio para los
indios del norte. (2004, p. 34)
Por su
parte, Zavala plantea que la frontera de Chile no era muy definida y se
planteaba para esconder una realidad y no como una frontera infranqueable, ya
que no existen grandes barreras naturales ni militares, y es consecuencia de un
frente colonizador poco activo y pujante. (2008, p. 99). Bajo esto podemos evidenciar que la frontera
nace por una necesidad, con el fin de buscar una solución al problema mapuche y
mantener a los indígenas bajo su control y vigilancia, bajo la premisa de
respeto territorial pero pertenecía al rey del pueblo y territorio. Sin dejar
de lado las constantes incursiones desarrollada en periodos de verano con fines
de búsqueda de esclavos para obtener mano de obra para las encomiendas y
trabajos forzados.
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